Los terrores nocturnos se producen en niños entre los 3 y los 12 años. Comparables con las pesadillas, los terrores nocturnos se caracterizan por períodos de llanto y temor intensos, con episodios que duran como promedio entre 1 y 2 minutos (aunque un episodio puede prolongarse hasta por media hora). A diferencia de las pesadillas, el niño no los recuerda al día siguiente.
Sonambulismo: Este trastorno, conocido también como “caminar dormido” ocurre cuando un niño se sienta en la cama con los ojos abiertos, pero sin ver absolutamente nada.
La micción involuntaria nocturna (orinarse en la cama) es generalmente una parte normal del control de la vejiga, y común en niños menores de 4 años. Sin embargo, la micción involuntaria nocturna primaria equivale al acto de orinarse en la cama en niños mayores de 5 o 6 años. En estos casos, los niños no pueden impedir la micción de forma consistente durante la noche.
El estrés y la depresión son dos causas subyacentes del insomnio infantil. Con frecuencia, los malos hábitos de dormir, como horarios inconsistentes de sueño, quedarse dormidos fuera de la cama y otros pueden empeorar el insomnio.
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